Antes de que hace unos días las grandes estrellas del ciclismo desafiaran el temporal para rodar por A Coruña, el Concello acometía un reasfaltado exprés para eliminar parte de los numerosos baches que han convertido el tránsito por la ciudad en algo más parecido a moverse por un campo de minas que por carreteras asfaltadas.
El principal problema es que el recorrido de O Gran Camiño no se extendía por toda la geografía herculina, lo que con la lógica habitual del gobierno municipal se tradujo en lo esperado: maquillaje para salir del paso y aparentar hacia fuera, que sean los vecinos los que sufran las consecuencias.
Y es que más allá de la reparación de zonas como la Avenida de Labañou o el paseo marítimo, hay numerosos barrios de A Coruña que están igual de mal, o peor, para las que Inés Rey no tiene ojos.
«Hoy, a la altura de la Casa del Agua, llevé un susto tremendo al coger este bache que además hizo que se rompiera la rueda. Es una vergüenza que las calles estén en estas condiciones, mucho abandono general en la ciudad», apunta una coruñesa.
Pero el de Manuel Murguía no es el único asfalto que ha tenido la mala fortuna de no estar incluido en el mapa de la cita ciclista. Son más preocupantes todavía las imágenes de la Avenida de la Concordia, en la zona de O Castrillón, con grietas en la calzada que ponen en peligro el día a día de cualquier vehículo o viandante que tiene que desplazarse por ahí.

A raíz de un hilo en la red social X publicado por el programa Voces de A Coruña, fueron muchos los vecinos que subieron imágenes de sus barrios que también sufrieron la mala fortuna de no acoger ninguna prueba deportiva. Los baches del final de San Andrés, Sol, la Ronda de Outeiro, sobre todo en el tramo que va desde la Avenida de Finisterre hasta la rotonda del Pavo Real, Ramón y Cajal… «máis do 75% da cidade está en mal estado», señala uno de los afectados.

A otros no les queda más remedio que tirar de retranca, como hizo Santiago Suárez tras la publicación reciente de Díaz Gallego visitando las obras del Palacio de Veeduría: «Las calles son intransitables y llevan sin arreglar décadas, pero el concejal de urbanismo está supervisando la restauración de un palacio. Respiremos aliviados».